jueves, 25 de diciembre de 2014

martes, 23 de diciembre de 2014

Escribo para que el tiempo no me mate


Hoy he vuelto a escribir
Porque necesitaba un refugio
Tan alto y tan lejano
Que ninguna realidad podía construirlo.

Así he pasado la noche en blanco
Y negro
Borrando los puntos
Que le sobraban a mis síes
Y creando estrofas
En las que comerte a versos
Dejara de ser un error.

También he estado pintando de rojo
El hilo, aún verde, que nos separa
Y ha quedado tan prohibido
Que probé a teñirte a ti también
Y a mí,
Y al folio…
Y cuando no tuve más sangre
Volví a coger el lápiz
Y  poder hacerte el amor
Se volvió entonces inmediato
¿Y poder deshacértelo? Posible
Y la palabra “siempre”
Se hizo real entre mis dedos
Y no hubo “nunca”
Que sobreviviera a la página siguiente.

Hoy he vuelto a escribir
Porque aún voy detrás del cuento
Que resucite a las perdices
¡Porque necesito volver a inventarte!
Porque si no los escribo
Todos los papeles en blanco
Me hablan de ti.

lunes, 22 de diciembre de 2014

martes, 9 de diciembre de 2014

domingo, 16 de noviembre de 2014

Relojes de ceniza


Ahora que he dejado de fumar,
Ya no sé qué hacer mientras lo espero.
A veces, corro tras los rumores
Que dicen que aún me quiere
Pero no los alcanzo
Y me descubro sudando, impotente
Como en los sueños en los que pego
A fantasmas que ya no existen.

Otras veces, me tiro a la tentación
Como si fuera un suicida
Que reza bajo el tren que ha perdido,
¿Mi Dios? encima
Junto al vagón de la cafetería
Fumando un cigarro con otra,
Que aún no lo ha dejado.

Por un instante,
Su cuerpo vuelve a pasar sobre el mío
Y todas las palabras que medí al despedirlo
Se quedan tan cortas
Que no tapan ni uno solo
De los motivos que tuve para quererlo.

Me salvo, o eso dicen,
Y escucho al tren silbar a los lejos
A una rubia que baja en la estación
En la que él se encuentra y yo lo pierdo

Entonces la vida se estiraja y deforma
Y no puedo más
Que encender otro cigarro para acortarla
Para ¡quemarla! 
Como si fuera uno de esos hilos que
Se pretende escapar del jersey que le ha tocado

Después, recojo sus cenizas
Y lleno con ellas los relojes de arena
Que quebraron cuando se fue
Funciona, el tiempo revive
Y vuelvo a poder contar las horas
Que paso en el suelo,
Recogiendo la eternidad
De las playas que nos prometimos.

jueves, 30 de octubre de 2014

Escribo para que el tiempo no me mate


Nací en Asturias, una tarde de abril, que cayó en otoño. Mi primera palabra fue “uno” y desde entonces, vago sin rumbo entre la rima de las matemáticas y la solución de la poesía.

Cuando nadie me ve, espío al vecino flaco del quinto, en cuya sombra empiezan casi todas mis obras y terminan cuando una rubia, rizosa, echa sus cortinas.

Me aterra poder enamorarlo un día, ser feliz y encontrar la salida de esta inspiración melancólica que me obliga a llenar de entradas mi blog; mientras tanto, escribo para que el tiempo no me mate.

miércoles, 29 de octubre de 2014

A veces, es la vida la que no sabe qué quiere hacer de nosotros


Me hizo llorar, no sé si de alegría o de tristeza. Al menos, sé que no lloré de vergüenza, que es lo que me hubiera quedado...de no haber sentido nada.

martes, 28 de octubre de 2014

martes, 21 de octubre de 2014

viernes, 17 de octubre de 2014

Cuando una batalla está perdida, sólo los que han huido pueden combatir en otra

- Cuando volvió a su rutina de mirar el móvil siete veces por cigarro, tuve claro por donde iban los tiros.
- ¿Por qué entonces no los esquivaste?
- Porque solo cuando la sangre brotó, tuve la certeza de haber estado durante todo este tiempo viva.

martes, 14 de octubre de 2014

¿Dónde se esconden las baldosas amarillas cuando apagamos la luz?


Casi 500 km caminando juntos y nos fuimos a perder en un apartamento de 43 metros cuadrados.

Habían pasado 12 días desde que prometimos no olvidarnos, y ni uno solo dejé de regar la piedra que me dejó bajo custodia. Apenas se distinguía ya en sus aristas, el “Julio 2014” que había escrito, cuando besarnos era el destino y esperaban las heridas a ser cobradas a plazos.

Qué ingenuos fuimos pensando que podríamos escapar de sus intereses, mientras estos nos ansiaban, agazapados, detrás de cada puerta; impacientes por recaudar todo lo felices que habíamos sido de más.

No esperaron a asaltarnos las deudas, a que termináramos de quitarnos la ropa, y aunque me di cuenta en el momento, preferí seguir desabrochando los botones de su camisa, por adicción, uno a uno. Mientras, me repetía sus palabras de aliento peregrino “piensa en el siguiente, el siguiente paso es el que llega y ese aún no duele” Pero esta vez dolió, pues cuando arranqué su último botón, descubrí que bajo su camisa no había nada, y lo que era peor aún, no había nadie.

Brotaron antiguas heridas mientras perdía mis deseos buscándole, siguiendo flechas amarillas que nadie había pintado bajo las sábanas. Así, descubrí una foto del camino en la que él abrazaba a mi sombra, una silueta de hada con alas de mariposa entre la que se camuflaba mi pesada mochila. Una de esas mariposas de paso, dije para mí.

Resignada, abandoné nuestra piedra en su mesilla, junto a un “me fui volando” por adiós, en un intento desesperado de seguir haciéndole creer que yo era quien él quería que fuese.

Cuando vino a recogerme la luna, mi sombra también había desaparecido y desde entonces soy yo quien la busco, sigo, imito, espero y aguanto mientras él me pisa para besarla y le susurra te quieros que a mí me llegan siempre negados.

domingo, 5 de octubre de 2014

Este mi cuerpo de ayer, sobreviviendo de hoy


En ese momento, en el que solo queríamos besarnos, la luna estuvo mucho, muchísimo más cerca. Jamás imaginamos, que al abrir los ojos todo se hubiera ya derretido y no nos quedara ningún motivo para seguir allí abrazados, dándonos calor.


martes, 30 de septiembre de 2014

Quieto o sonrío

Cada vez se confiaba más y se volvía más exquisita a la hora de elegir a sus víctimas. Era cuestión de tiempo que sus ganas de riesgo la delataran y terminaran por entregarla a una policía, que había invertido en ella demasiadas lunas.

La última a quien abrió el bolso, era una recién estrenada adolescente, que lloraba desconsolada tras sorprender a su primer novio tonteando con otra. Cuando la unidad de explosivos llegó, la gastada niña ya había hecho un amago de abrir la carta; así que por precaución, prefirieron detonar el mensaje.

Dieron por solucionado el caso tan pronto cerraron las rejas. Las órdenes fueron claras, prohibido publicar nada de lo ocurrido y la prensa justificó las fotos que se filtraron en las redes sociales, con un clásico ajuste de cuentas en el que había ganado la justicia.

Todos parecían haber olvidado lo sucedido al cabo de una semana, todos… salvo los cuatro carceleros que la tutelaban. La noticia de sus cuerpos, sin vida, fue eclipsada por una subida de impuestos días más tarde. Diferentes autopsias, mismo diagnóstico, suicidio. Después fue el juez, luego su abogado y el último el fiscal.

Por supuesto que a mí me dio miedo aceptar el caso, estaba aterrado, por mí, por mi mujer, por mis hijos… pero era una oportunidad única para poder volver a planchar la toga.

Abrir el primer sobre del caso fue sentenciar mi veredicto. Eran sus fotos de acusada, tres perfiles, en cada cual a más sonriente, así que no hubo lugar a dudas; era ella, la teníamos, la escritora optimista que firmaba con una cara alegre, ya no podría seguir dejando sus cartas anónimas a cualquiera. Aún me escalofría imaginar cual hubiese sido la pandemia, si realmente hubiera conseguido contagiar a sus lectores con ese cuento de que se podía ser feliz.

A estas alturas te preguntarás porque te estoy escribiendo; pero es que solo se me ha ocurrido compensar sus cartas impregnadas de euforia, con una llena de tanta tristeza. Que me perdone mi familia. Sé que estas palabras de despedida, deberían ser de otra manera, pero después de ver su expresión unos segundos, pensar… es pensar en ella, todas y cada una de las horas; y ya no puedo soportarlo.

Dile a mi mujer que tenía razón, como siempre y que no debería haber aceptado juzgarla; pero ahora, que es tarde, solo le puedo suplicar que no les diga la verdad a los niños. No quiero que se avergüencen de haber tenido un padre soñador, así que por favor, le ruego que les mienta, que les diga que morí trabajando.

Insístele en lo mucho que siempre los quise y susúrrale muy bajito, cuando nadie os oiga, que en los pocos segundos en los que el delirio me hizo creer que podía ser feliz, estaba en todos a su lado.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Lo malo de llegar hasta el final es que allí sólo hay caminos de regreso


Esta mañana terminé con la calculadora, la ahogué en la cubitera del whisky para aliviar su complejo de espejo de Blancanieves. 

La relación se había vuelto insoportable en los últimos meses, en los que yo intentaba explicarle, que en la poesía, las métricas que tienden a infinito, se confunden con las que lo hacen a cero; ambas son imposibles y nadie ha conseguido cazarlas. 

Luego se burlaba mirando mi papelera, llena de minas afiladas cual lanzas perdidas en mis intentos de describirlo; todo folios en blanco que no sé si respondían a lo poco que él era, o a lo mucho que a mí me parecía. 

Por lástima, tampoco él entendió, que querer a demasiadas, era lo mismo que querer a ninguna y me miró con mala gana cuando le tiré mis demostraciones en la bañera. Nunca soportó que escribiera en formato digital y que mi ordenador estuviera siempre conectado a la corriente.

jueves, 25 de septiembre de 2014

¿A qué dirección te envío los abrazos?

Aplastó a la realidad el siguiente encuentro que nos dimos.

El futuro no resultó ser lo que esperábamos, pero allí seguíamos, casi 10 años después, de nuevo abrazados... como si todo hubiera ido bien.


martes, 23 de septiembre de 2014

El silencio de las flores


Está su puesto en el mercado lleno de coronas sin mensajes de condolencia. Fue una extraña última voluntad; sobre todo para él, que se había pasado toda la vida entre letras, diseñando escrupulosamente verdades a medida, que después vendía al peso. 

Todo empezó a tener sentido cuando publicaron su esquela en las páginas de economía. “Las acciones se disparan, y la amenaza de que se agoten los te quiero hace cola en los juzgados”.

“Prioridad para la relaciones de más de tres años” sentenció el gobierno, que sabía que la sinceridad en estos casos, podría ser fatal. Mientras tanto y bajo manga, políticos de ambos partidos se hacían con todas las promesas que el vendedor de verdades guardaba en su almacén.

La clase media no tuvo tanta suerte, y solo aspirábamos a descuartizar la sección necrológica de los periódicos para salvar alguna frase recortada destilada de mentiras, bajo el colchón, como colchón.

En pocas horas se agotaron los “te echo de menos”, “te llamaré”, “no significó nada” o “en cuanto tenga tiempo nos vemos”. Decían que el stock de síes aún resistiría, pero yo por si acaso, dejé de preguntarle si me quería. Así, pronto nuestros mensajes de amor, se fueron pareciendo cada vez más al silencio de las flores del vendedor de verdades, que siempre se protegió de acabar con un “Algún día te olvidaremos” sobre unas rosas marchitas.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Amor a primer tacto




"No puedo dormir sin peso", le dije.
Y él me dio 59 kilos y medio de razones para soñar.
También un puñado de balas perdidas
que había ido encontrando en sábanas abandonadas
Y con las que aseguraba podría matar
a todos mis "no-puedo"

Dormir con él, era resucitar al tiempo
y sentir su piel con la mía
 mucho mejor que recordarla contra la de cualquiera,
cada despertar, una corona de espinas
con la que reinaba en nuestro castillo de arena
y todas mis cartas de despedida,
trocitos rotos de un futuro epitafio.

“No tuve tiempo a leerlo” siempre decía.
Y yo me culpaba
como se culpa una madre 
que ha comprado con sus últimos dos euros
un cromo repetido.

Después, cogía sus baquetas
y yo perdía mis razones 
entre los ritmos con los que me marcaba el corazón
o la cabeza, no lo tengo claro
porque siempre me hacía confundirlos.

Hoy hace exactamente 1 año y 138 poemas
que ambos se pararon y no nos vemos
y a pesar de que me siga escribiendo a diario
como si yo fuera el suyo
sigo teniendo esa sensación absurda de creer que funcionaría.

Pese a que no lo quise, ni lo quiero
y sé que tampoco lo querré
pero estoy lejos, muy lejos de soportar que él sienta lo mismo.

martes, 2 de septiembre de 2014

Ella no es perfecta, ni exacta, ella es infinita


Ella… ella es una (1) pluscuaimperfecta.

Saber que existe es endeudar 6 sentidos,
tapiar la única (1) salida de emergencia, 
añorar 8 pecados capitales.

Conocerla es dejar a 0 los 3 deseos,
exprimir la 3ª mitad de la naranja,
mudarse al número 9, de la calle melancolía

Rozarla es regalarle una 8ª vida a un gato,
componer recuerdos sobre el futuro con 8 notas,
distinguir en cualquier sombra, los 7 colores del arcoíris

¿Olvidarla? Eso es imposible y 
encontrarla implica perderse
porque su mirada apunta al mismo tiempo 
a los 4 puntos cardinales


Tiene la capacidad de guiar a cualquiera hasta la propia locura
Y responde cuando le dicen belleza
Pueden calcularla, pero no resolverla 
Ella es ... infinita ...


viernes, 29 de agosto de 2014

El fin justifica los miedos


- Lo odié tanto, tanto… que cuando me di cuenta de que me había equivocado de persona, ya era demasiado tarde para cambiar de opinión.

- Me sucedió algo parecido, terminé casándome con él.



jueves, 28 de agosto de 2014

La paz es siempre injusta con los muertos


El notario hizo un avión de papel, con los restos del poema que acababa de recitar; mientras, los asistentes aplaudían eufóricos al grito de ¡Otra!¡Otra!. 

Terminó aterrizando el primer testamento que leía en verso, sobre el techo de un camión que corría al matadero. Así que en honor a su autor, cenaron esa noche, todos sus familiares bistec.

Fue la única herencia que llegó al albergue, en el que dormían después de haber sido desahuciados algunos meses atrás. A la que los niños, respondieron eufóricos, al grito de ¡Otra!¡Otra!. 

El padre miró a su mujer buscando inspiración, sabía que el próximo en convertirse en poesía debía ser él.


martes, 26 de agosto de 2014

Los lunes al sol



- ¿Cómo estás sol?

- Ahora bien, pero antes de que dijeras sol, el mundo estaba completamente a oscuras.




domingo, 24 de agosto de 2014

Sola en mitad de la tierra



Crisis, repiten, y pretenden solucionarla con dinero. 
Como si el dinero bastara 
Como si reservando una silla con billetes 
Las demás se fueran a ocupar 
Con todos los que ya os habéis ido 

Que no mientan, que el dinero nunca nos separó 
Pues nunca estuve más cerca de nadie 
Que cuando tomábamos cafés en vasos de plástico 
Y tirábamos las horas por las escaleras 

Los apuntes esperando en alguna mesa de la biblio 
De las pequeñitas, 
En la que entrábamos todos 
Aunque todos… 
No fuéramos siempre los mismos 

Fumábamos, algunos, 
Y ni eso nos consumía 

Comíamos pizzas cuyas mitades no encajaban 
Y nosotros creíamos encajar con todo 

Así que crisis no es un antónimo de dinero 
Crisis es aprender a dar abrazos por teléfono 
Y no preguntar nunca cuando vuelves 

Crisis es querer tomar un café contigo 
Sin preguntar el precio 
Y no tener tiempo de ir Tarragona y volver 
Antes de que el deber 
atropelle de nuevo las intenciones 

Crisis es pensar que Castilla es Asturias 
Para poder seguir sintiendo que sigues aquí 

Crisis es pisar Madrid, con tacones de aguja 
Para que le duele mi rabia 
Mi rencor, mi apatía, mis celos 
Mi ambición de poder quitarle un día 
Todo lo que hasta ahora me ha robado 

Luego me pides un Gin Tonic 
Y se me empiezan a olvidar las distancias 

Bajo nosotros, el sofá se vuelve hierba 
Huele a espicha, y tu hueles a ti, 
eso no ha cambiado 
Me convences, “esto no está tan mal 
Y se parece bastante a lo mismo” 
Pero se acaban las bebidas y me toca pagar a mí 
Pago el doble de lo que cuestan 
Y la mitad de lo que valen 
Porque ahora que nos vemos menos 
Todo vale mucho más 

Confundo tu copa con la mía, 
Porque no te han puesto la pajita verde que tanto te gusta 
Y te confundo a ti con quien eras 
Porque no la echas en falta, 
Y no sé si me aterra o me consuela 
Que tú también te hayas acostumbrado 

Doy un sorbo y me amarga 
Demasiada Ginebra ¿Y el limón? 
A mí me gusta con un poquitito de limón 
Ya lo sabes, como lo sabe Jose 
El del bar en el que os fuistéis despidiendo todos 
Y que cerró también esta mañana.


miércoles, 20 de agosto de 2014

Te olvidé a primera vista


No, claro que no tuve miedo.
Lo perdí mientras te olvidaba
o lo maté, 
o lo mató el pánico que tenía a perderte 
o quizás huyó con otra,
también…

Pero no, no dudé en saltar, 
ni en dejar que mi vida naufragara
mientras seguía nadando arena adentro
y pisoteaba tus recuerdos varados en la orilla

Pero no todo fue malo, porque…
Después de naufragar, 
todas las habitaciones tienen vistas
al mar que lleno de botellas, sin mensajes
ni esperanzas de que nadie pueda venir
a rescatarme de estar sin ti,
de estar conmigo.

Había habitaciones de sobra
y me sobran todas menos la suya
en donde te encuentro, una y otra vez
entre sus brazos, entre sus piernas
entre las promesas que a ti no te hice
porque... me aterraba volar…

viernes, 15 de agosto de 2014

¿En qué contenedor se reciclan los besos?



“¡Te has dejado un beso!”-le grité desde el balcón. No pudo oírme, así que me vi con un trasto más esperando junto a la puerta.

No combinaba con ninguno de los muebles, tampoco conmigo, pero ¿cómo iba a tirarlo a la basura?

Pasaron dos semanas, y aquel beso, que crecía, me miraba con lástima, cada vez que escuchaba la impaciencia de mis llaves acercarse al rellano. Y pronto me vi dejando encendidas las luces para aislarlo del miedo. Después, le hice sitio en mi cama, por eso del frío y luego en el bolso, por eso de no encontrármelo al volver a casa siempre llorando solo.

Sin darme cuenta, ya había dejado las citas, los bares, los conciertos, las multitudes, la altura, la velocidad, los riesgos... cada una de las amenazas que supusieran perder aquel beso del que tanto quería librarme.

Sin poder más, un día subí a la azotea, pero antes de dejar caer al vacío un parásito, tienes que asegurarte de que no se haya comido lo mejor de tu vida, porque entonces será esta la que se estrelle.

Desesperada, lo llamo, a él, a quien prometí que jamás llamaría, pero... tenía que volver a buscarlo, al fin y al cabo era suyo. Un tono, dos tonos, tres, cuatro; no aguanto más y lo tiro. No sobrevive, el móvil. Luego bajo las escaleras, decidida, tirando de aquel beso, que se resiste, y quien minutos después terminaría en el contenedor de reciclaje, en el de vidrios, por supuesto, llenando parte de aquellas botellas rotas con lo mejor de mi pasado.

Antes de volver, a ningún sitio ya... en el azul, en el de papel, me deshago de una nota que escribo mientras desciendo peldaños “Por mucho que lo protejas, no se puede dar dos veces el mismo beso, por mucho que lo protejas...”

jueves, 17 de julio de 2014

Un aquí te pillo y aquí me muero


Prometimos no mentirnos
y no lo hicimos,
al menos durante algún tiempo.

Luego vinieron las otras
y yo aún defendía
porque es así, que no te quiero.

Después nos alcanzó el futuro del que tanto corríamos
y nos sorprendió en el mismo sitio
igual de desnudos
tu mirando el móvil
y yo haciendo que miraba el mío
esperando que fuera a mí a quien escribieras
y fingiendo que mi vida
era igual de triste y patética que la tuya.

“No te quiero”, repetí
una y otra vez, para que no te asustaras y volvieras
para alimentar en voz alta mí deseo
de que un día lo hicieras
y no me encontraras.

Pero ahí estaba
dispuesta a darte asilo político
de todas las guerras
que siempre decías ganar a otras
pero acababas celebrando conmigo.

Durante esos meses, llegué a creer
que te gustaba más el dolor que a mí me causabas
que el placer que cualquier otra te prometía.

No te lo dije entonces,
porque... ya sabes, 
prometimos no mentirnos.
Así que cuando me di cuenta de esto
yo ya no te hablaba,
y solo te escribía poemas líquidos
que duraban una ida y vuelta al cielo
y que no dejaban rastro alguno de rima
sobre tu piel.

No te lo dije entonces,
pero no, no me gustaba lo que hacíamos
ni me gustaba que solo quisieras ver cortos
porque no es cierto que  muchos cortos valgan por una película
ni muchas fotos por una vida
ni muchas excusas por una verdad.
Tampoco tus yoes
por mucho que los repitieras
valían  tanto  como un nosotros
y el pedacito de felicidad que me tocaba
después de repartirlo entre muchas
jamás me alcanzaba para llegar a fin de mes.

Aún así, sonreía
porque mis risas siempre fueron mucho más asequibles
que tus esperanzas
y más ligeras...
y más frías...
y los dos sabemos lo que te gustaba el frío cuando sudabas.

“No paras de sonreír” te aplaudías
Y era verdad, tu verdad
Porque lo cierto es que era un no parar de llorar a carcajadas
Que silenciaban cada te quiero que se me escapaba
Y era mentira...


martes, 15 de julio de 2014

Esa pequeña muerte que nos asesina poco a poco, día a día y que no puedes matar cuando la buscas

Cayó en mi cama y despertó en mis sueños. Corría delante del hacha de una carnicera que presumía de vender las almas más frescas.

Estuve 3 meses, tal vez 4, sin poder dormir por temor a cerrar los ojos y que aquella mujer lo alcanzara.

Una madrugada, mientras paseaba, lo encontré; no me reconoció, por lo que me fue muy fácil terminar con el temor de que fuera otra quien lo matara.

Desde entonces duermo plácidamente, así que no te preocupes, ni te enterarás de que estoy aquí.


jueves, 10 de julio de 2014

Por un instante cerré mis ojos para siempre



- ¿Qué hace?

- Reza. Lo hace desde que la conozco.

- ¿Y la brújula?

- Es para saber dónde esta la Atlántida e inclinarse hacia ella. Al parecer, hace años congeló allí un instante y su corazón murió de frío. Quisieron repatriarlo, pero cuando llegaron, su acompañante ya lo había enterrado a gran profundidad para evitar que se lo comieran los perros. Desde entonces le reza cada día, dice que así es menos el dolor.

- ¿Y lo que dicen del síndrome del miembro fantasma?¿Es cierto?

- Lo es, y algunas noches, el espectro de su corazón difunto, irrumpe en el cuarto mientras hacemos el amor.

No me habría perdido un minuto de estar contigo, por nada del mundo...



Aprendí a besar besándole, en cambio, despidiéndole tuve la sensación de no haber aprendido nunca nada. 

Así lloraba esta vez, más que en la primera en la que prometió que volvería, porque en los adioses como en los besos, ninguno importa más que el último que has dado.


miércoles, 9 de julio de 2014

Y ahora os señalamos con la pluma porque su peso es mayor que el de vuestras pistolas



"La poesía no se lee, la poesía se escucha.


Tampoco se escribe, solo se siente"


Y yo la sentía, la sentía correr libre sobre la tinta que inyectaba ya al terminar de mi espalda.


Apenas diez versos más estimaba que me tatuaría, antes de que mi cuerpo pasara a ser piel mojada, y su papel el maniquí de cualquier otra pelirroja de más de 1.70.


martes, 8 de julio de 2014

Ella solo tiene miedo al miedo y hasta el miedo la amaría

Venía cada lunes, siempre ensangrentado, siempre esperando al lado de mi consulta, sonriendo, como si cada herida fuera una medalla que apuntaba a un trofeo mayor, y como si todas, absolutamente todas, me las dedicara a mí.

Apenas hablábamos y rara vez me atrevía a mirarle a los ojos, porque si lo hacía, tal vez si lo hacía, luego no tuviera fuerzas para lastimarlo y coserle las heridas.

Poco a poco, sin quererlo, se fue convirtiendo en mi paciente predilecto, hasta que un lunes se hizo domingo y llegó con una camisa completamente blanca.

¿Por qué estás hoy aquí?- le pregunté sin entender la razón de su visita.

Para que me salves, como siempre- respondió mientras me cogía del brazo y dirigía, cómo si en algún momento, no muy lejano, alguien le hubiera encargado el diseño de mi destino.

Lo subí en el coche, encendí las luces, las largas y empecé a buscar los cortes que daban sentido a nuestra relación.

Fue fácil encontrarlos tan pronto me dio el último beso. Una no debiera saber nunca cuando un beso es el último, pero cuando lo sabe no puede olvidarlo y yo en ese momento, tuve la certeza de que todo lo que me hubiera gustado que pasara... ya no volvería a pasar.

Entonces, se levantó, y al hacerlo, volvió a brotar sangre de todas sus suturas; sin que le importara, sin que le cortara la risa con la disfrutaba de un esperado trofeo.

Me dijeron, con el tiempo, que no sé curó esa vez, y nada me duele más, que pensar que puede ir por ahí,
presumiendo de las cicatrices que se hizo al acostarse sobre los añicos del corazón que acababa de romperme.



lunes, 7 de julio de 2014

Ancas de princesa daltónica y otros remedios para ver la vida de otro color



- La princesa está triste, ¿qué tendrá la princesa?

- Una mala mascota que se cree consejera

- ¿Y qué le aconseja hoy la parlanchina?

- Que no se preocupe, le dice entre risas. 
   Que lleno está el mundo asegura triunfante 
   de azules príncipes y de cyanes infantes.

- ¿Y por qué llora entonces nuestra señora?

- Porque convencida ha quedado de empeñar su corona. 
  Al mismo Satán se ha encomendado
  para ofrecer su trono por despertarse croando

- ¿Y qué dice de esto su consejera?

- Salta y asiente la muy puñetera. 
  Yo escucho y atiendo, mas no oigo nada, 
  solo a la princesa lamerla encantada.

- ¿Llamaron al médico? ¿Estará envenenada?

- Llamamos, llamamos... ha quedado ingresada.

- ¿Y qué le receta resabiado doctor?

- Que no chupe ranas de ese color

- ¿Y cómo se lo ha tomado la princesita?

- Llora e insiste en volver a la ría. 
  Renacuaja se siente la condenada 
  a vivir en cuentos encadenada.

 ¡Sapos! maldice, su madre enfadada, 
 ¡Para besar sapos estaba educada!

- No se preocupe su majestad, 
  seguro que sapos vuelve a probar...
  No la regañe, no es tal la tragedia,
quizás el pueblo prefiera a esta reina

- ¿Daltónica y rana? ¿Acaso bromea?

- ¿Y lo que ahorrarán en perdices? 
  ¿Ha hecho la cuenta?



miércoles, 18 de junio de 2014

Un amor conocerte placer de mi vida


- ¿Por qué duermes una y otra vez en ese mismo hotel?

- Porque dicen que no debes tratar de volver al lugar donde ya has sido feliz.

- ¿Por eso temes volver a verlo?¿Por qué con él lo fuiste?

- Estuve lejos de serlo; tan lejos como estoy aún de olvidar que me hubiera encantado ser infeliz toda la vida a su lado .


jueves, 12 de junio de 2014

No te pongas gramática y quédate con lo positivo de esta doble negación



-Probablemente necesite toda la vida para entenderte, o tal vez unas horas, solo unas horas para darme cuenta de que en verdad no me importa no hacerlo.

- ¿Me dices a mí?

- No, hablaba sola. Bueno, en verdad hablaba conmigo.

lunes, 9 de junio de 2014

¿De qué sirve arrojar peces muertos al río?


A sus 17 primaveras, había fotografiado casi 30 inviernos.

Medía su edad en daños y decía tener el corazón lleno de arrugas.

No puedo asegurar que su hermosura escondiera una anciana, pero es cierto que nunca pudo tener hijos.


martes, 3 de junio de 2014

No tiene ni pies ni cabeza, pero ¿qué se puede esperar de un corazón?



Llevaba años planeando como sería, dos pasos adelante, uno a la derecha y jaque al rey. Luego, bajaría del caballo, un “¿me das tu teléfono princesa?” y un ejército aplaudiría nuestro beso desde lo alto de la torre.

Llevaba tantos años fantaseando con la imagen del monarca derrotado en el suelo, que me sentí vencedor tan pronto sentí la silueta de su teléfono sobre mi mano.

Y aunque nunca la llamé, porque no deben continuarse las partidas que crees ganadas, siempre recordé su número: 66505505π

lunes, 2 de junio de 2014

Vuelve a casa esta noche como si no supieses que me has abandonado.


"Disculpa, se te acaba de caer la sonrisa"

Y se la dejé allí, por si acaso a él le pudiera servir de algo.

Meses después, volví a la misma plaza. Seguía en el mismo sitio, aunque ahora lo rodeaba una muchedumbre que gritaba con billetes en la mano:

"¡Ahora yo!"

"¡Aquí!"

"¡Llevo más de media hora esperando!"

Eran ramos perfectos,  los cortaba en el mismo momento de las cepas que crecían del asfalto. Si la felicidad tuviera un olor, sería exactamente ese.

Por fin llegó mi turno.

"Una docena de sonrisas, por favor"

No me reconoció. Tampoco yo le dije nada y lo dejé allí vendiendo los frutos de aquella sonrisa que un día tiré, y sin querer, germinó.


domingo, 1 de junio de 2014

Enfermedades de transmisión sentimental

Se escapó una gota de sirope mientras le dibujaba una carita sonriente en el café.

"No te preocupes" se apuró a decir a él, "saben igual las lágrimas que las sonrisas, si son de chocolate". Dejó 50 euros de propina y no se despidió.

El billete tenía el dibujo de un hombre que le guiñaba el ojo.

Lo hacía con picardía, como si la hubiera descubierto, como si supiera que cada día plagaba el burdel de cafés a rebosar de llantos de cacao.

jueves, 29 de mayo de 2014

Cuando una nube no tiene forma de nada, tiene forma de nube

Diluviaba tanto, que tuvo que esforzarse para reconocer al autoestopista entre la tormenta.

Al llegar a su altura y ver que llevaban la misma dirección, paró el coche y siguió el viaje caminando a su lado.



miércoles, 28 de mayo de 2014

El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe a dónde va.


Protestó cuando le mandaron seguir unas y otras reglas.

Un día le dijeron que era libre, que podía hacer lo que quisiera y no supo hacer nada, ni siquiera lamentarse, que era lo único que había aprendido.

domingo, 25 de mayo de 2014

Si dices hasta nunca, que sea para siempre


No construyó su casa para vivir, sino para volver.Y mientras lo hacía, me encargué yo de regar cada uno de sus álbumes de fotos.

Cuando regresó, había pasado demasiado tiempo, y ninguna de aquellas instantáneas lo reconoció. 

Muchas lloraron al verse manoseadas por un extraño que las miraba como pidiendo explicaciones, como si ellas fueran las responsables de su pasado.

No llegué a tiempo para impedirlo...

"Me salvaron las lágrimas, había llorado tanto que estaba empapada, por eso, cuando me tiró al fuego no ardí como las demás" me explicó una de mis fotografías favoritas, en la que yo salía con los ojos cerrados y él me mordía el cuello.

Nos vimos una sola vez más, él clavaba el cartel de "se vende"


miércoles, 21 de mayo de 2014

El recuerdo del gozo ya no es gozo; mientras que el recuerdo del dolor es todavía dolor


Cada día pedía una mesa distinta, y hoy ocupaba la última que le quedaba por conocer en aquel café.

Al principio me entristecía tener que buscarla de nuevo, a veces pasaban meses hasta que volvía a encontrarla jugando a las sillas en cualquier otro bar. Garabateando en el mismo cuaderno de páginas recicladas, en cuyas líneas caí un día preso.

Escribía microrrelatos, exactamente de 27 palabras; una por cada año, la escuché explicar a un camarero, al que le dejó uno de propina en la servilleta. Después dibujaba tres pájaros, exactamente tres, tres dudas que nunca resolví.

Me dejó cinco minutos antes de conocerla, diez después de que necesitara olvidarla. Y en lugar de pájaros, dibujó después del fin de nuestra historia una jaula forjada artesanalmente.

Nunca más confié en escritoras de historias breves.


lunes, 19 de mayo de 2014

sábado, 17 de mayo de 2014

La vida es injusta a veces; la muerte, siempre


Llevaba meses planteandoselo. No era fácil ser el último hombre de la tierra; pero al probar el vacío, sus motivos para saltar se esfumaron.

Murió sin saber quien lo empujó.