jueves, 30 de octubre de 2014

Escribo para que el tiempo no me mate


Nací en Asturias, una tarde de abril, que cayó en otoño. Mi primera palabra fue “uno” y desde entonces, vago sin rumbo entre la rima de las matemáticas y la solución de la poesía.

Cuando nadie me ve, espío al vecino flaco del quinto, en cuya sombra empiezan casi todas mis obras y terminan cuando una rubia, rizosa, echa sus cortinas.

Me aterra poder enamorarlo un día, ser feliz y encontrar la salida de esta inspiración melancólica que me obliga a llenar de entradas mi blog; mientras tanto, escribo para que el tiempo no me mate.

5 comentarios:

  1. A diferencia de otras veces, que los busco, firmo en esta ocasión la frase "Escribo para que el tiempo no me mate" que titula esta autobiografía que he escrito para una revista. Espero poder daros pronto más detalles.

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  2. Iba a mostrarte una coincidencia sobre las matemáticas rimadas y los problemas con (o sin) solución.
    Pero tu comentario, o más bien la información en él, me ha dejado completamente boquiabierto. Deseando estoy recibir más info.

    (La entrada genial por cierto).

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    1. ¿No me digas que también coincidimos en las matemáticas? Siempre habrá sitio en mi blog para esas coincidencias de las que hablas. Un abrazo

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  3. Con muchas ganas de leerte en esa revista.

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    1. Muchas gracias, compartiré lo que pueda, que me temo no va a ser demasiado. Pero, si no te importa, me quedo con esas ganas, que le dan sentido a todo :)

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