martes, 28 de diciembre de 2010

domingo, 26 de diciembre de 2010

sábado, 25 de diciembre de 2010

Tu nombre me sabe a hierba


-Dime tu nombre, tu nombre real.

- Hace tiempo que lo he olvidado, ¿Cuál es tu favorito?

- Carmen

- Carmen; ese será mi nombre hasta mañana.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Tic tac, tic tac

Escucha, ¿lo oyes?

¿El silencio?

No, el pasar del tiempo. Últimamente es ensordecedor, apenas me deja dormir.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Yo le quería decir la verdad por amarga que fuera


Hace 2 meses que llegaron las evitadas verdades, primero a medias, después piadosas, entre las universales y las ocultas, las absolutas ganaron a las objetivas.

¿Quién hubiera pensado que sería una verdad como un puño, la que pondría fin a la historia en la que tu fingías quererme, y yo fingía ser yo?

sábado, 30 de octubre de 2010

Besos en la frente



Cuánto me hubiera gustado que me robase un beso, lástima que él fuera de los que los secuestraba, de los que fijaba un precio tan alto que solo las más guapas podían pagar.

martes, 12 de octubre de 2010

Historias para no despertar


El pitido de la fotocopiadora se asemejó al lamento de un animal herido. Apenas me alarmaron los nueve alaridos siguientes, pero algo hizo que llegado el décimo me decidiese levantar. 

Salí del despacho con la cautela que me producían las noches y me dirigí a la sala de impresoras.

-¿Hola?- dije lo suficientemente alto como para que cualquiera en la planta hubiese podido oírme.

-Creo que una impresora se ha quedado atascada- añadí.

No obtuve por respuesta más que el estridente ruido de cada copia, acompasadas y sumisas escribían sin firmar cientos de hojas. Luego volví uno de aquellos papeles, luego otro y otro hasta que no me quedó bandeja por mirar. Todos ellos escondían lo mismo, era mi cara; estaba muerta.


miércoles, 29 de septiembre de 2010

Aparte y punto.


Me gustan las frases sueltas, tan libres y despeinadas, tan coquetas; con sus ganas de todo y sus apariencias de nada, con esa forma tan imperfecta que tienen de romper el silencio.

Quizás es por el miedo que me aleja de los puntos y aparte, o tal vez por la desconfianza que me sugieren las comas; tan frías y calculadas, tan preocupadas por la respiración y tan apartadas de los suspiros. 

Sea por lo que sea, me gustan las frases sueltas.