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Lo malo de llegar hasta el final es que allí sólo hay caminos de regreso

No me quedan fuerzas para rendirme

Ella no es perfecta, ni exacta, ella es infinita

No tiene ni pies ni cabeza, pero ¿qué se puede esperar de un corazón?

Las palabras que callas, no se las lleva el viento

Nadie más atrapado que aquel que se detiene ante el muro caído

Cuando dos no es igual que uno más uno

Me pido primer para desertar de la estrechez, de los que saben negociar tablas en el ajedrez.

La soledad de los números primos