miércoles, 18 de junio de 2014

Un amor conocerte placer de mi vida


- ¿Por qué duermes una y otra vez en ese mismo hotel?

- Porque dicen que no debes tratar de volver al lugar donde ya has sido feliz.

- ¿Por eso temes volver a verlo?¿Por qué con él lo fuiste?

- Estuve lejos de serlo; tan lejos como estoy aún de olvidar que me hubiera encantado ser infeliz toda la vida a su lado .


jueves, 12 de junio de 2014

No te pongas gramática y quédate con lo positivo de esta doble negación



-Probablemente necesite toda la vida para entenderte, o tal vez unas horas, solo unas horas para darme cuenta de que en verdad no me importa no hacerlo.

- ¿Me dices a mí?

- No, hablaba sola. Bueno, en verdad hablaba conmigo.

lunes, 9 de junio de 2014

¿De qué sirve arrojar peces muertos al río?


A sus 17 primaveras, había fotografiado casi 30 inviernos.

Medía su edad en daños y decía tener el corazón lleno de arrugas.

No puedo asegurar que su hermosura escondiera una anciana, pero es cierto que nunca pudo tener hijos.


martes, 3 de junio de 2014

No tiene ni pies ni cabeza, pero ¿qué se puede esperar de un corazón?



Llevaba años planeando como sería, dos pasos adelante, uno a la derecha y jaque al rey. Luego, bajaría del caballo, un “¿me das tu teléfono princesa?” y un ejército aplaudiría nuestro beso desde lo alto de la torre.

Llevaba tantos años fantaseando con la imagen del monarca derrotado en el suelo, que me sentí vencedor tan pronto sentí la silueta de su teléfono sobre mi mano.

Y aunque nunca la llamé, porque no deben continuarse las partidas que crees ganadas, siempre recordé su número: 66505505π

lunes, 2 de junio de 2014

Vuelve a casa esta noche como si no supieses que me has abandonado.


"Disculpa, se te acaba de caer la sonrisa"

Y se la dejé allí, por si acaso a él le pudiera servir de algo.

Meses después, volví a la misma plaza. Seguía en el mismo sitio, aunque ahora lo rodeaba una muchedumbre que gritaba con billetes en la mano:

"¡Ahora yo!"

"¡Aquí!"

"¡Llevo más de media hora esperando!"

Eran ramos perfectos,  los cortaba en el mismo momento de las cepas que crecían del asfalto. Si la felicidad tuviera un olor, sería exactamente ese.

Por fin llegó mi turno.

"Una docena de sonrisas, por favor"

No me reconoció. Tampoco yo le dije nada y lo dejé allí vendiendo los frutos de aquella sonrisa que un día tiré, y sin querer, germinó.


domingo, 1 de junio de 2014

Enfermedades de transmisión sentimental

Se escapó una gota de sirope mientras le dibujaba una carita sonriente en el café.

"No te preocupes" se apuró a decir a él, "saben igual las lágrimas que las sonrisas, si son de chocolate". Dejó 50 euros de propina y no se despidió.

El billete tenía el dibujo de un hombre que le guiñaba el ojo.

Lo hacía con picardía, como si la hubiera descubierto, como si supiera que cada día plagaba el burdel de cafés a rebosar de llantos de cacao.