A la niña que con 5 años hacía del salón una biblioteca y convertía a todos sus muñecos en alumnos

Si pudieras leerme… haría una postal de esta foto y te la mandaría pidiéndote un rescate de 10 millones de paciencia. Si pudieras leerme te diría que el secuestro durará más años de los previstos, pero también muchos menos de los que podrás soportar.

Que no te preocupes por la talla, durante mucho tiempo acabarás comprando por Internet, porque será lo único que hará guardia en las noches, así que casi todo te acabará quedando un poco corto, un poco un justo o un poco grande. A cambio descubrirás que la personalidad no aprieta, ni hace heridas, ni ampollas, ni cansa lo pies. Y no todos estarán preparados para apreciar cuando un carácter sienta bien, pero te adelanto que tampoco te va a importar lo que opinen las mayorías, así que empieza a tratar con mimo la ropa que ahora te espanta, porque pronto se volverá carismática y después inolvidable. Te adelanto que las medias de color naranja sobrevivirán a los 25 y que un profesor de historia, que conocerás en bachiller, te animará a coserlas si se rompen. Borra la marca verde de la pared, no llegarás a medir 1.75, a cambio, los altos serán aún más altos de lo que te gustaría ahora que fuesen y los tacones de andar por casa servirán tanto para subir al infierno, como al cielo.

Intenta hacer más fotos, con los años te gustará la fotografía, más de lo que tú le gustarás a ella, pero te servirá para sonreír cuando no haya más motivos para hacerlo y entonces echarás de menos no tener más recuerdos de la infancia.

Nunca sabrás si es cierto eso que dicen de que en los peores sitios se conoce a la mejor gente, pero sí que conocerás a la mejor gente en los peores tiempos y que no te engañen, después de la tormenta puede seguir lloviendo, pero pronto aprenderás a hacer arco-iris y … recuerda esta frase: ¡Peor para el sol!

Dirás muchas veces “no puedo”, “no puedo quedar”, “no puedo salir”, “¡ni plantearme ir al cine!” Algunos no lo entenderán, incluso lo juzgarán, criticarán, menospreciarán o lo desvirtuarán de tal manera que te costará reconocer que están hablando de tu vida; pero estará bien, todo estará bien, porque si no fuera por estas cosas, ¡quizás si no fuera por estas cosas! no hubieses seguido escribiendo poesía. Además, aunque sean muchas las negativas, no serán menos las personas que seguirán insistiendo con un “¿y hoy?”,“¿hoy te vienes?”, y será con estos, los que se despedirán con un “¡ánimo!” en lugar de con un “hasta luego”, con los que merecerá la alegría celebrarlo todo, incluso que un día terminarás la única carrera que te hace soñar ahora, que aún eres niña. Cuídalos, porque cuando te quedes sin “no puedos” ellos te prestarán los suyos y te recordarán que a veces aunque puedas, no debes seguir así.

Si pudieras responderme te pediría también que me enviaras algún otro sueño, los que he podido traer hasta aquí ya se van agotando y los de los adultos ya solo sirven para inspirar, no para ser cumplidos y sabes cuanto me aterraría quedarme sin ellos. No me castigues demasiado, he hecho un poco más de lo que he podido, aunque eso no haya sido siempre suficiente. Espero que pese a todo, te alegre saber de mí, yo nunca te he olvidado.

Comentarios