jueves, 17 de octubre de 2013

Y me busco en la memoria el rincón donde perdí la razón


- Entonces... ¿lo consiguió?

- En absoluto.

- Pero si me han dicho que...

- Imagino lo que te  habrán dicho... pero no fue con pastillas para no soñar; la autopsia determinó que fueron pastillas para dormir; la engañaron.

- Mejor que te induzcan el sueño a qué te lo roben ¿no?

- Nadie hubiera podido llevarse sus sueños, hacía tiempo que los había perdido; sin más... un día desaparecieron. Aunque yo siempre sospeché que se los habían secuestrado; que él se los había secuestrado. Al principio puso anuncios, ya la conoces, bueno... ya la conocías; los buscaba desesperadamente. Contrató a gente, primero para recuperarlos, luego para inventarse otros nuevos; pero nadie, absolutamente nadie, impidió que siguiera teniendo aquellas pesadillas.

- No sabía que su vida fuera tan tormentosa.

- Lo era, demasiado..

- De ser así, quizás ahora pueda por fin descansar.

- ¿Bromeas? Ya te he dicho que las pastillas no eran para dejar de soñar, sino para dormir, para dejar de estar despierto, para dejar de vivir de alguna manera. No estar vivo no es lo mismo que estar muerto; si lo interpretas literalmente dejar de vivir es empezar a morir, ¡y puedes pasar tanto tiempo muriendo...! Temo que ese sea su caso.

- ¿Qué razón tiene tanto pesimismo?

-  Esta madrugada volví a escuchar sus gritos y sollozos nocturnos, sonaban más desgarradores que nunca, o mejor dicho, sonaban igual de desgarradores, pero además eternos.


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