miércoles, 1 de abril de 2015

Ahora sólo lo inesperado o lo imposible podría hacerme llorar: una resurrección, ninguna muerte.



No importa el número de noches que lleve cenando sola, si me preguntan "¿quedamos a soles?" no puedo evitar responderlo... "a llunes, yo siempre quedo a llunes "

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