Y ahora os señalamos con la pluma porque su peso es mayor que el de vuestras pistolas



"La poesía no se lee, la poesía se escucha.


Tampoco se escribe, solo se siente"


Y yo la sentía, la sentía correr libre sobre la tinta que inyectaba ya al terminar de mi espalda.


Apenas diez versos más estimaba que me tatuaría, antes de que mi cuerpo pasara a ser piel mojada, y su papel el maniquí de cualquier otra pelirroja de más de 1.70.


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